Economía mediática
¡Felicidades periodistas dependientes! El medio celebra 200 años de una profesión amarrada, cautiva y esclava de los sistemas políticos y económicos que rigen nuestra sociedad. El periodismo independiente, el incrédulo, el escéptico, el rigoroso, el objetivo, el romántico, el “poco lucrativo”, el generador de opinión pública, sólo se conforma con la remembranza de grandes hechos históricos que mantienen el nombre de una profesión digna.
El cierre de la revista Cambio, tema que utilizó como argumento el periodista Jorge Orlando Melo para sustentar su artículo Censura y ambiente de negocios, además de su peso político y circunstancial; coincidió con la celebración del día del periodista. El mundo se “indignó” y como siempre nuestra sociedad permaneció impávida frente a los hechos sin por lo menos cuestionarse qué había sucedido.
Y es que quiero reforzar la visión que tiene Melo. El argumento de cierre de dicho medio fue la falta de sostenibilidad económica que presentaba la revista, y da pie para seguir señalando que nuestros medios masivos se mantienen esquivos a adquirir un carácter independiente y siguen ahogados en un ambiente de negocios y de necesidades puramente lucrativas. Lo que el mundo se quedará sin saber es que los empleados de El Tiempo, casa editorial dueña de la extinta revista, brindaron un homenaje a los nuevos desempleados de la nación, Rodrigo Pardo y María Elvira Samper, los dos ex directivos del semanario clausurado, con una calle de honor y aplausos.
No se trata de renombrar los hechos que ya fueron noticia, porque si así fuese tendría que hacer lista de los variados momentos en que medios de comunicación han sido censurados por gobiernos de este país cuando ellos han ido de frente en hacer contra peso y en detractar para generar opinión pública. Trato- más bien- de recordarles a mis respetables colegas que la cultura es la única que puede modificar los sistemas políticos y económicos existentes y no al contrario. Recordarles que somos, en nuestro buen oficio, generadores de opinión y que de esa opinión se fortalecen rasgos culturales. Que somos responsables de despertar a esta somnolienta sociedad y que de alguna u otra forma tendremos que entender que esta profesión deberá ser independiente.
El cierre de la revista Cambio, tema que utilizó como argumento el periodista Jorge Orlando Melo para sustentar su artículo Censura y ambiente de negocios, además de su peso político y circunstancial; coincidió con la celebración del día del periodista. El mundo se “indignó” y como siempre nuestra sociedad permaneció impávida frente a los hechos sin por lo menos cuestionarse qué había sucedido.
Y es que quiero reforzar la visión que tiene Melo. El argumento de cierre de dicho medio fue la falta de sostenibilidad económica que presentaba la revista, y da pie para seguir señalando que nuestros medios masivos se mantienen esquivos a adquirir un carácter independiente y siguen ahogados en un ambiente de negocios y de necesidades puramente lucrativas. Lo que el mundo se quedará sin saber es que los empleados de El Tiempo, casa editorial dueña de la extinta revista, brindaron un homenaje a los nuevos desempleados de la nación, Rodrigo Pardo y María Elvira Samper, los dos ex directivos del semanario clausurado, con una calle de honor y aplausos.
No se trata de renombrar los hechos que ya fueron noticia, porque si así fuese tendría que hacer lista de los variados momentos en que medios de comunicación han sido censurados por gobiernos de este país cuando ellos han ido de frente en hacer contra peso y en detractar para generar opinión pública. Trato- más bien- de recordarles a mis respetables colegas que la cultura es la única que puede modificar los sistemas políticos y económicos existentes y no al contrario. Recordarles que somos, en nuestro buen oficio, generadores de opinión y que de esa opinión se fortalecen rasgos culturales. Que somos responsables de despertar a esta somnolienta sociedad y que de alguna u otra forma tendremos que entender que esta profesión deberá ser independiente.
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