EL PROBLEMA DEL DE CIEN

Al Banco de la República se le ocurrió la grandiosa idea de poner a circular un nuevo billete por valor de 100.000 pesos. Está estimado que para dentro de tres años, la cara del ex presidente Carlos Lleras Restrepo deambule en los bolsillos de unos cuantos colombianos que- imagino- estarán esquizofrénicos con éste, pensando si podrá caerse al piso, si podrán robárselo o sencillamente si un busero dará sus vueltos con agrado cuando se le cancele el pasaje.

Sumado a la dificultad que generará su uso en la comercialización de bienes y servicios, se presenta el riesgo para la economía del País cuando empiecen a ser plagiados. El dolor de cabeza, más adelante, será contar la cantidad de papel moneda inservible y estafador de los colombianos, que en gran mayoría se ven “a gatas” para conseguir dicha cantidad.

Por cada millón de billetes, 45 son falsos, publicó la BBC la semana inmediatamente anterior en su portal internacional. Encontrarse con un billete falso en las cuentas personales de 1000, 2000 o 5000 pesos colombianos, quizá no represente una preocupación masiva en la sociedad, pero vaya desasosiego generará el que nos devuelvan uno de cien mil porque resulta no ser legal. Es que cinco de esos suman el salario mínimo legal vigente de nuestro país, es decir, el sustento de la mayoría de nuestros semejantes compatriotas.

¿Quieren acaso construir una paranoia colectiva en la que tendremos que inventarnos las maneras más particulares de esconder la plata? De pronto por esa parte sí se incrementará el mercado de nuevos productos… tangas con compartimentos secretos, medias con bolsillo porta billetes y hasta de pronto se pondrá –de nuevo- en mesa de debate la posibilidad de que los colombianos porten su propia arma.
No será de extrañar que se hagan negocios alrededor del cambio del billete, porque si genera penas suficientes al menudear uno de 20 mil pesos, imagínense cuando haya que dividir un quinto de salario mínimo para devolver por la compra de un edulcorante artificial para la boca.

Igual, sigo pensando que la inflación crece más rápido que las redes sociales con los alcances tecnológicos, y que también con la misma facilidad con la que se convertirá en un problema la circulación del nuevo billete de cien mil pesos, terminará- en unos tantos años más- por significar poco monetariamente hablando.

Comentarios

  1. Comentario muy bien escrito. Con propiedad y originalidad. El enfoque es muy periodístico. Muestra la realidad de una moneda que baja de modo progresivo en su valor. Llama la atención sobre el grave riesgo de falsificación de un billete tan grueso como el de cien mil. Tiene sentido crítico y buen humor... La jovialidad es parte del periodismo de opinión. Acerca más al lector, sin simplificar los temas, sin rebajarles seriedad.

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